Cero

Desearía decir que mi viejo blog, chorochido, fue destruido para darle la razón al que dijo eso de que el mundo ya no es digno de la palabra, o que desapareció en protesta contra un mundo donde las personas desaparecen y las otras personas seguimos adelante como si nada, pero la verdad es que, harto de defenderme de mis más amadas, de la vida cotidiana, de los trastes sucios, de la plática boba sobre moda o clima y los chismes del momento, lo destruí.

Encolerizado terminé con algo que estaba bien hecho, di tremendo azotón de puerta y me sentí mejor cuando se cimbraron las ventanas y escondió la cola la perra.

Me gustaría decir que fue por tu culpa, lectora ingrata y que te avergonzaras, te arrepintieras, me pidieras por favor que regresara, me aumentaras el sueldo y la ración de postre, y me convencieras de que mi berrinchito textual sirvió para algo / alguien.

Quisiera decirte que me vendí,
que vino el Diablo apersonado en una sexy agente de la CIA, en un automóvil rojo descapotable, último modelo y me ofreció una maleta llena de dinero y yo dije que sí, bajé las banderas, apagué las luces, entregué los discos duros y los originales de todos mis principios y me fui a un paraíso lejos de las estadísticas de los blogs, los likes y los comentarios.

Pero, al diablo no le interesan nuestras almas, mi amiga. Aquí, como en el infierno se usa dinero. No basta con que te vendas, sino que además necesitas que alguien te compre.

Te cuento que me asaltaron, como si fuera lo más normal del mundo, como si fuera un miércoles de abril por la mañana, sin pasamontañas o media en la cara, armada nada más con su gafete, la cajera del súper dice: el dinero o no comes.

Con una sonrisa, la casera -un encanto de señora-, me hizo firmar un papel donde prometo darle dinero o irme a la calle con todo y niña, novia, perra y literatura.

El director de la secundaria, que es un tipazo, dice, dinero, o el futuro de tu hija.

Mis asesores financieros dicen que no tengo más remedio que amenazarte: si quieres seguir leyendo hay que pagar.

Yo nomás aflojo, concedo y trato de divertirme, porque confieso, Padre, que soy un ateo no practicante: no creo en dios, ni en el pueblo organizado, ni en el candidato, el subcomandante o el caudillo, pero puedo escuchar con todo respeto las letanías de los demás y jugarle al antropólogo que toma nota de las salvajadas de los locales; confieso, Padre, que no me preocupa reservar lugar en el infierno, no ardo en llamas dentro de las iglesias, puedo apreciar murales, sinfonías y catedrales construidas en nombre de una fe que no me mueve, así como puedo asistir a Asambleas Populares y divertirme con el teatrito, sin necesidad de llamar a nadie trotskista de mierda, mear el agua bendita, o revelar la verdadera identidad de los zapatistas clandestinos.

Confieso, Padre, que yo nomás quería bailar con las muchachas y cuando la literatura se volvió prisión, oficina, grillete, trabajo sin sentido, laborioso y malpagado, decidí mandar todo a la chingada, porque confieso, Padre, que lamento el sufrimiento del mundo y me horroriza la maldad que se pasea por cualquier miércoles de abril, pero no me alcanza la literatura para nada más que quejarme.

Cuando llegó el día de pegar los colchones a las ventanas y cavar trincheras,

dije /dijimos

… es que tengo que trabajar / dentista / yoga
paseo en bici / escuela / platicar con la niña / besuquear a esa señora /
escribir un poema

Es que a finales de quincena no puedo nada,
pero y si lo pasamos a la ¿siguiente semana?

Y no es por miedo…

sino porque hay que trabajar / yoga / paseo en bici /
pagar colegiatura / dentista / contador.

En la revolución que se avecina solicito:
puesto de poca responsabilidad / importancia

muy cerca de la puerta.

 

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24 comentarios en “Cero

  1. Me da un chingo de gusto volver a leerte, las ventajas de que andubieras por FB era que de vez en cuando uno podía leer un texto barrio, un texto neta, un choro chido.
    Que bueno que te apiadaste de los que nos gusta leerte.

    Le gusta a 1 persona

  2. Así sin pagar sin deber ni temer.
    Nomás por el puro gusto de sacarle la sangre a la vida con lo que a uno le brota.
    Ehhhh!!!! Bravo bicibus al infinito!!!!

    Me gusta

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